Limites IV
Los muros son elementos más útiles en lo simbólico que en lo práctico, lo que no quita que se deba aportar una justificación que todos entendemos decorativa. Cada año en mis viajes hago alto en Procopia y me alojo en la misma habitación de la misma posada. Desde la primera vez me detengo a contemplar el paisaje que se ve corriendo la cortina de la ventana: un foso, un puente, un murete, un serbal, un campo de maíz, una zarzamora, un gallinero, el lomo amarillo de una colina, una nube blanca, un pedazo de cielo azul en forma de trapecio. Estoy seguro de que la primera vez no se veía a nadie; fue solo el año siguiente cuando, por un movimiento entre las hojas, pude distinguir una cara redonda y chata que roía un choclo. Al cabo de un año eran tres sobre el murete, y al regresar vi seis, sentados en fila, con las manos sobre las rodillas y algunas serbas en un plato. Cada año, apenas entraba en la habitación, levantaba la cortina y contaba algunas caras más: dieciséis, inclu...